Las obras de ingeniería y edificación se pueden ver afectadas por diferentes patologías ligadas a movimientos del terreno, inundaciones, terremotos o erupciones volcánicas (ordenadas de mayor a menor frecuencia). En general, estas 3 últimas afectan a una pluralidad de construcciones por lo que la cobertura mediática es mayor que en el caso de los movimientos del terreno. El origen de los terremotos y erupciones volcánicas es natural, y generalmente antrópico en el resto de los casos. Sin embargo, los daños suelen tener siempre una componente antrópica, en mayor o menor grado, lo que sitúa a las personas (físicas o jurídicas) en el centro de las reclamaciones ante los Juzgados. A veces imputar la responsabilidad es complicado, por lo que una buena defensa jurídico-técnica es fundamental.
El correcto análisis de la peligrosidad y de los elementos en riesgo, a los cuales se les puede reducir su vulnerabilidad y minimizar su exposición, es vital para eludir la responsabilidad siempre que se tengan en cuenta los resultados y recomendaciones de dichos análisis.
Movimientos del terreno
Aunque generalmente tienen su origen en causas naturales (lluvias, terremotos,...), en numerosas ocasiones son provocados por acciones antrópicas, siendo por tanto los responsables de esas acciones quienes tienen el deber de reparar o compensar económicamente.
El proyecto de cualquier obra necesita de un estudio geotécnico previo a la ejecución de la misma. En muchas ocasiones, especialmente en edificación, el estudio se realiza en las fases finales del proyecto, por lo que no se suele tener en cuenta. A veces el estudio no es suficiente ni adecuado o sus recomendaciones no son consideradas por el proyectista.
Durante la ejecución de cualquier obra es necesaria la supervisión geotécnica para verificar las conclusiones y recomendaciones del estudio geotécnico, lo que en muchos casos no suele suceder.
La aparición de fisuras y grietas suelen ser el preludio de patologías geotécnicas que pueden terminar con la ruina de la obra.
Los movimientos del terreno son el origen de la mayoría de las patologías en edificaciones y obras civiles. En el caso de las edificaciones se producen menos patologías por problemas en el diseño de la cimentación que por movimientos del terreno, debido a que los estudios se centran en caracterizar el terreno de la cimentación sin tener en cuenta los terrenos inestables circundantes.
Dependiendo del caso se podrá reclamar a administraciones, promotores, proyectistas, constructores,... así como a compañías de seguros.
Terremotos
Los movimientos sísmicos suelen ocasionar daños ligados a la propia sacudida, aunque en ocasiones provocan deslizamientos o desprendimientos que pueden afectar a las diferentes infraestructuras.
Aunque el origen de los terremotos es natural, algunos de los daños que provocan podrían evitarse. El incumplimiento de la normativa sismorresistente suele ser la que motiva que dichos daños sean imputables a personas físicas o jurídicas. Además, la falta de estudios específicos que tengan en cuenta la respuesta del terreno ante movimientos sísmicos y la inexistencia de estudios de microzonificación sísmica en los planes de ordenación urbana implican que la responsabilidad recaiga sobre alguna persona.
El terremoto de magnitud de 5,1 del 11 de mayo de 2011 que afectó a Lorca, el terremoto de magnitud 6,3 que sacudió Melilla el 26 de enero de 2016 o la serie sísmica de enero/febrero de 2021 que afectó a las localidades de Atarfe y Santa Fe (Granada) son algunos de los terremotos que más daños han provocado en los últimos años.
Dependiendo del caso se podrá reclamar a administraciones, promotores, proyectistas, constructores,... así como a compañías de seguros.
Inundaciones
Generalmente tienen su origen en causas naturales (lluvias). Sin embargo, en numerosas ocasiones los daños se deben a acciones u omisiones antrópicas. Así, la realización de actividades que aumenten el riesgo de inundación o la falta de medidas, estructurales y no estructurales, para la prevención de dicho riesgo son factores que condicionan los daños producidos por inundaciones. Por tanto, los responsables de esas acciones u omisiones tienen el deber de reparar y compensar económicamente a quienes sufren dichos daños.
Debido a la complejidad de los estudios de inundabilidad, que deben realizarse a escala de cuenca hidrográfica con información actualizada y con diferentes metodologías, suele ser habitual que los realicen las administraciones previamente a la clasificación de un suelo como urbanizable.
Se trata del riesgo sobre el que existe mayor normativa (legislación de aguas), sin embargo, la existencia de diferentes metodologías para la realización de estudios de inundabilidad hace que en ocasiones sea complicado depurar responsabilidades.
Dependiendo del caso se podrá reclamar a administraciones, promotores, proyectistas, constructores,... así como a compañías de seguros.
Erupciones volcánicas
Al igual que sucedía con los terremotos, las erupciones volcánicas tienen un origen natural. Canarias es la única Comunidad Autónoma expuesta al riesgo volcánico. Sin embargo, pese a la dificultad de predecir el lugar donde se producirá la erupción, algunos de los daños podrían evitarse si la planificación urbanística hubiera considerado los mapas de peligrosidad volcánica.
Afortunadamente, el coste de los daños directos producidos por las erupciones del Teneguía (La Palma, 1971) y la submarina de El Hierro (2011) no fueron cuantiosos. Sin embargo, las pérdidas económicas producidas por la erupción del volcán de Cumbre Vieja (La Palma, 2021) han sido enormes. Quizás una mejor gestión de la emergencia podría haber reducido algunas pérdidas económicas y sobre todo haber minimizado los daños morales.
Dependiendo del caso se podrá reclamar principalmente a administraciones así como a compañías de seguros.